Un contrato se firma una vez y se ejecuta durante meses o años. Revisar cinco puntos antes de firmar evita discusiones que cuestan más que la propia revisión.
1. Quiénes firman y con qué facultades
Verifica que quien firma pueda obligar a la empresa o a la persona que representa. Pide el poder o el documento que acredite la representación y conserva una copia. Una firma sin facultades puede dejar el acuerdo en el aire.
2. Qué se obliga cada parte a hacer
El objeto y el alcance deben estar descritos con precisión: entregables, fechas, lugares y estándares. Frases como «lo que se acuerde después» suelen trasladar el conflicto al futuro.
3. Pagos, ajustes y penalizaciones
Revisa montos, moneda, impuestos, forma y fecha de pago. También qué pasa si se retrasa una entrega o un pago: sin una regla clara, cada parte interpreta distinto.
4. Cómo se termina
Un contrato debe decir cómo se da por terminado, con cuánto aviso y qué consecuencias tiene. Incluye qué pasa con los documentos, los anticipos y las obligaciones pendientes.
5. Qué ley aplica y cómo se resuelven los conflictos
Define si los conflictos se resuelven en tribunales o en arbitraje, en qué ciudad y bajo qué reglas. Esta cláusula decide dónde y cómo se discute cualquier incumplimiento.
Un detalle que suele pasarse por alto
Si el contrato remite a anexos, cotizaciones o correos, revisa que estén completos y firmados. Los anexos forman parte del acuerdo y muchas veces contienen las obligaciones más concretas.
Un contrato firmado con prisa cuesta más que una revisión. Si tienes un documento por firmar, conviene revisarlo con tiempo.